Signos de la noche

Cuando la noche es noche a la esperanza,
Sólo late el silencio
E.M.V.

Si margino la noche
para enredar silencios
por siderales lodos,
el silencio persiste
y se eleva latente
alcanzando vacíos
que laceran la mente;
y un lastre de tristeza,
redondo como un sueño
rendido en la cintura
de la impoluta noche,
fractura la esperanza.

Cuando la noche es noche
aborta los silencios
sin voces. Sin palabras,
en soledad perdidas,
pero grabadas siempre
porque el dolor retorna
o se queda escondido
donde nunca se olvida,
un extraño sonido,
como signo visible,
alcanza en la mañana
una luz de esperanza.

**Rafael Rodríguez Almodóvar

Otra vez los versos y la palabra. En tu poema, Rafael, el silencio parece aliarse con la noche, como ambos aspiraran a enmudecer los vocablos. Pero hay acaso algo de misterio en ese tráfago de metáforas en que el poeta echa cuentas del silencio y se ampara en la madrugada para reconocerse en soledad como en realidad estamos todos, tan solos en muchedumbre.

A Harold Bloom

Hay siempre algo muerto en lo escrito, algo como de sonrisa congelada, o esperanza nunca cumplida o llanto mudo que no termina o alegría restallante que estúpidamente persiste en su mueca absurda, algo como de fotografía, de instante grapado, de flash back interrumpido. Realmente los escritores son enemigos del tiempo, incansables canteros luchando contra una erosión inexorable. Todo empezó hace mucho y cabe preguntarse si algo ha cambiado, si las metáforas siguen siendo las mismas, si su entonación diversa ha diversificado su naturaleza, si las escribió realmente su autor o las escribimos al leerlas o al leerlas escribimos las nuestras o al escribir leemos las de siempre. Si la historia de lo escrito es la historia imposible de un solo instante que gira como una peonza obsesiva que interpreta siempre la misma historia y, seductora, nos evita transformarla. Seguir leyendo A Harold Bloom

Carrusel

**Enrique Bonet
**Enrique Bonet

En tu carrusel, Enrique, hay una danza de libros y colores vivos, como si las historias restallaran y los nombres sobresalieran, en relieve, en nuestra memoria. En tu tiovivo caben todos los relatos y los versos; caben todas las imágenes y grafías. Y giran, como un carrusel incansable, todos los nombres propios, los protagonistas, los personajes, los objetos, los paisajes.
Todo gira, incluso nuestras vidas, en esa suerte de libro aún no escrito en el que se atropellan, como una multitud, la realidad y la ficción de cada día.

Viajando por los libros

RECORRO galerías inauditas
como quien viaja al centro de un refugio
refractario a los ecos. Subterfugio,
pues perduran las voces y las citas

que la atención alerta me regala:
revelador acorde, confidentes
sombras entre las páginas flüentes
del río interminable que propala

la aventura imprevista y misteriosa.
Conversación feraz con los difuntos
testigos del pasado: los presuntos
cómplices de esta edad vertiginosa.

Libros intensos dejan tantos años
errantes sin afán: reclaman daños.
**José Gutiérrez

Dices, José, de la aventura imprevista y misteriosa, y en ese verso se resume, acaso, el gran secreto de la literatura, pues el misterio proclama lo oculto, lo venidero, pero también la emoción y la aventura.
En las páginas de un libro habrá versos o prosa, o imágenes, o dichos, o diálogos. Pero en ese lance ha de haber andanza, secreto, pasión, intriga…

Tiempo de lectura

Francisco Martín Morales
**Francisco Martín Morales

Apagar la televisión y buscar un libro en la estantería, Paco, sentarse y leer un rato, en silencio, es un ejercicio recomendable, y saludable, Tanto como caminar durante un par de horas cada día, o reír a carcajadas, o tomar fruta a media mañana. Deleitarse en la lectura es como saborear un buen plato, como embelesarse con la música, como sonreír ante tu dibujo, como sentirse cautivo de unos ojos

Manifestante antisistema

Querida Laura:
Es frecuente opinar en una conversación informal con alegría y ligereza mientras tomamos una taza de café, bebemos una copa de vino o caminamos dando un paseo.
Es lo que habitualmente solemos hacer los españoles, tan amigos de la tertulia y de pontificar sobre todo lo divino y lo humano que nos rodea. Por el contrario, cuando alguien nos pide que pongamos por escrito una opinión concreta la verbalidad se restringe y las ideas y las palabras parecen no querer salir de nuestra mente. Tu solicitud es, sin embargo, tan seductora y el tema sobre el que me pides opinión escrita —el libro y la lectura— de tal interés que, a pesar de las limitaciones que acabo de señalar, no puedo negarte mi comentario

He de decirte que juego con alguna ventaja y es que ya he opinado sobre el libro y la lectura en alguna que otra ocasión y que lo que voy a hacer ahora es actualizar, tan solo, mis reflexiones para poder contestar tu petición.

Verás, sostengo que, en nuestros días, el libro es el mayor y más útil agente antiglobalización que pueda darse y lo sostengo por dos motivos. En primer lugar porque el libro nos hace humanos, en segundo lugar porque nuestra relación con él nos pertenece de un modo total y absoluto. Un libro, cualquier libro, desde la “Iliada” de Homero hasta el último ensayo o poemario publicado es, en efecto, como ha afirmado Diego Gracia, una unidad de sentido, es decir una unidad capaz de simbolizar y transmitir valores. El libro, añade Diego Gracia, es por ello el instrumento en el que la cultura se condensa, se fija, se transmite y se entrega. Y como la cultura es propia del ser humano la conclusión es bien sencilla: el libro humaniza. Seguir leyendo Manifestante antisistema

Detrás de las palabras

¡Ah, si pudiese navegar por el espacio
que envuelve las palabras!
Giran
en el caos y forman nebulosas,
libros tal vez, o se alinean
simplemente, como los astros, dando
lugar a una sentencia, a un verso, a este verso
que se debate en la agonía
de encontrar un significado.
Giran
y giran, pero tienen
zonas oscuras a las que no llega
la mente que las ilumina.

¿Qué ocultan en la parte
que permanece en sombra? Nacen
de una explosión y escapan
de su desastre original y, solas,
se forman a sí mismas, sin más leyes
que las que rigen en su propia órbita.

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Más allá de la Historia y de la Ciencia

a la ceniza de Cristóbal Colón

¿Dónde, tu voz?, ¿dónde se halla tu acento?,
¿de oro el sitial que incansable buscaste,
el plus ultra, non, allende los mares,
la ansiada esperanza escrita en el viento?

Sí, ¿dónde, tu paz?, ¿qué, de tus secretos?;
de la mar océana, almirante
—de las Indias, señero, estandarte—,
navegante en la nao de un anhelo.

Cuando mi mano a estos, tus restos, toca:
ceniza, tú, podredumbre, miseria,
y mi pecho, tu palabra, invoca…,

consuelo para ti siempre quisiera,
y la oración que musite mi boca
traiga la paz que el buen Dios te conceda.

**Rafael Delgado Calvo-Flores Seguir leyendo Más allá de la Historia y de la Ciencia

Lecturas para Laura

Cuartetas para cuatro cuartetos
(un preludio y una coda)

Para Laura pequeña, este jardín
con flores del tiempo, para que lo lea
al oreo intemporal que aspira siempre la poesía.

Preludio

En el jardín de Laura

SILBOS de luz conmovían

azul y blanca la adelfa:
al libro, Laura, del viento,

en el sopor de la siesta,
guirnaldas de tu vergel
un alma animan despierta.

Páginas agita y versos
del jardín predilecta
entre la brisa la flor
que pétalos hizo poemas.

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El tranvía

El tranvía

Autor: Enrique Villar Yebra

Villar Yebra nos dejó para nuestra memoria, aquella Plaza Real por la que pasaba el tranvía —amarillos y azules en ese vértigo de la luz que nos emparenta con los recuerdos— y por la que pasaba la vida de la ciudad dejando su huella en las estampas, en las fotografías y en los libros, como una película en celuloide añejo a la que hemos añadido color fotograma a fotograma, y ahora, ya luminosa, se nos antoja tan distinta de lo que acaso fue. Pero ocurre que el arte y la literatura no son meros instrumentos de recreación de la realidad. A menudo nos aportan realidades nuevas. Y otras veces apenas llegan a sugerirnos siquiera la dura realidad que nos circunda.