Son objetos cotidianos y tranquilos en cuyo regazo se apacienta aún toda la sabiduría, toda la inquietud, todo el desastre y el triunfo de los hombres. Se percibe, en su olor y en su tacto, su calidad de testigos que pasan de un alma a otra, subrayada y multiplicada. En mi caso, son ellos, independientemente de su contenido, quienes retardan o apresuran el ritmo de la mañana y de la tarde.
Ellos son los pontífices: abaten, al abrirlos, sus puentes levadizos entre una y otra época, entre un país y otro, entre una y otra alma, y una y otra opinión. El lector necesita ser su cómplice; hundirse en ellos, colaborar con ellos, ofrecerse. A cambio recibirá lo mejor de otro ser: una compañía que no le habría proporcionado con su convivencia, por encima del espacio y del tiempo…
Algunos amigos se me unen y escoltan durante un largo trecho; consuelan mis decepciones; me hacen reír o sonreír; me contagian su impulso.
Archivo por meses: junio 2009
Juego de Rol
Rosas, muchas rosas, pregonaban la primavera, como si la naturaleza tratara de hacerlo notorio, como si alguien tuviera la necesidad de gritarlo a los cuatro vientos.
Raúl advirtió, de pronto, que los rosales que poblaban la valla del campus habían brotado a borbotones, y casi se
podían oír los pétalos en ese trance de abrirse y hacerse notar altivamente. A Raúl la primavera se le antojaba tan
evidente que la percibía llena de músicas y de luces. Y vibraba con otro ánimo, como si su vida hubiera cambiado al advertir el tránsito de una estación a otra.Había elegido Periodismo, pero podría haberse decidido por cualquier otra carrera. Sus padres le habían aconsejado que estudiara alguna ingeniería, económicas, empresariales, o periodismo. Optó por esta última porque pensaba que le resultaría más fácil. Pronto comprobó, sin embargo, que la ilusión por la universidad acabaría por convertirse también en una quimera, una más entre tantos sueños de adolescente. Seguir leyendo Juego de Rol