{"id":60,"date":"2009-05-12T10:29:47","date_gmt":"2009-05-12T08:29:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/?p=60"},"modified":"2009-08-30T10:38:26","modified_gmt":"2009-08-30T08:38:26","slug":"%c2%a1agua","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/?p=60","title":{"rendered":"\u00a1Agua!"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><strong>Es<\/strong> el 13 de septiembre de 1951. Antonio Lozano, sin saber que va a morir dentro de unas horas, se arregla apresuradamente, nervioso, besa a sus hijos y sale por la puerta. En sus manos lleva un viejo cuaderno de tapas duras, marr\u00f3n.<br \/>\nEs el 13 de septiembre de 2009. Antonio Lozano hijo, sin saber que su vida estar\u00e1 a punto de cambiar dentro de unas horas, se arregla sin prisas, dej\u00e1ndose llevar por la zozobra. Besa sus hijos y sale por la puerta. Es sus manos lleva el mismo ramo de flores que cada a\u00f1o, multicolor.<\/p>\n<p><strong>Antonio<\/strong> Lozano hab\u00eda sido siempre un hombre discreto. Dec\u00edan que no se interesaba por la pol\u00edtica, que amaba a su mujer y que el mejor regalo que le trajo el\u00a0mundo eran sus hijos. Ten\u00eda una profesi\u00f3n <strong>humilde, impresor,<\/strong> a la que se dedicaba en cuerpo y alma. Si hubiese alguien capaz de hablar mal de \u00e9l, podr\u00eda haber dicho que pasaba demasiado tiempo all\u00ed dentro cuando pod\u00eda haber estado junto a su familia. Pero nadie era capaz de decir algo malo sobre \u00e9l.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Sin embargo este d\u00eda, 13 de septiembre de 1951, <strong>se le ve diferente. Se le ve nervioso. <\/strong>Camina apresurado por la Avenida Reyes Cat\u00f3licos, con ritmo irregular. Sus ojos inspeccionan cada rostro que se cruza en busca de caras conocidas, para evitar cruzarse con ellas. Torpemente sostiene el cuaderno marr\u00f3n bajo su chaqueta, tambi\u00e9n marr\u00f3n.<\/p>\n<p>Enfila ya la oficina de correos. <strong>El cielo gris no presagia nada bueno<\/strong>.<br \/>\nAntonio Lozano hijo hered\u00f3 la imprenta de su madre, la cual la hered\u00f3 de su marido cuando \u00e9ste desapareci\u00f3. Se ha dedicado al negocio con la misma pasi\u00f3n con la que, anta\u00f1o, su hom\u00f3nimo padre la cuidaba y mimaba. A sus 63 a\u00f1os no piensa ya m\u00e1s que en dejar el negocio en manos de su hijo mayor y dedicarse a vivir relajadamente. Sin embargo \u00e9ste no quiere saber nada del negocio (aunque ha pasado varios trabajando y aprendiendo con su padre).<\/p>\n<p>Este 13 de septiembre <strong>recorre<\/strong>, sin saberlo, el mismo camino que hizo su padre hace 58 a\u00f1os. Baja relajadamente por Reyes Cat\u00f3licos, saluda al se\u00f1or G\u00f3mez (un buen cliente) frente a la oficina de correos y llega por fin a <strong>la Acera del Darro.<\/strong> \u00a1Qu\u00e9 diferente se ve la calle! Veintenas de personas pasean bajo el sol, comen helados y se sientan en los bancos a charlar. Las parejas de j\u00f3venes est\u00e1n pegadas por sus labios y apenas parecen respirar. Donde antes hab\u00eda una tienda de sombreros hay ahora una tienda de Kebabs. Donde antes estaban los agentes de la polic\u00eda armada, ahora hay varios inmigrantes de negra piel vendiendo gafas de sol, carteras y CDS de m\u00fasica sobre s\u00e1banas.<\/p>\n<p>Antonio Lozano ha llegado ya a la fuente de Puerta Real. Es el lugar acordado y faltan apenas 5 minutos para que llegue Miguel Hidalgo. No lo conoce m\u00e1s que de una ocasi\u00f3n pero, a pesar de no confiar plenamente en \u00e9l, parece que es la \u00fanica persona que puede hacerse cargo del cuaderno y de la lista que contiene.<br \/>\nLos minutos pasan lentamente y <strong>Antonio Lozano<\/strong> empieza a ponerse nervioso. A lo lejos cree distinguir a algunos miembros de la guardia armada de paisano, pero no se dirigen hacia \u00e9l. De repente, mientras les sigue con el rabillo del ojo, una mano se posa sobre su hombro. Se da la vuelta, nervioso, y se encuentra con la viuda del se\u00f1or Herrera, quien fuera uno de sus mejores clientes antes de morir en un accidente de tr\u00e1fico. Se saludan educadamente, a pesar de que \u00e9l <strong>no es capaz de ocultar su nerviosismo.<\/strong> Ante la pregunta de ella de qu\u00e9 hace ah\u00ed parado no puede m\u00e1s que mentirle diciendo que espera a un amigo para buscar un regalo para su mujer. \u00bfQu\u00e9 otra cosa pod\u00eda decirle? Tras asentir, ella le responde que se dirige a casa despu\u00e9s de visitar al doctor Eduardo Ortiz, para felicitarle por su nombramiento como decano de la facultad. Antonio, mostrando cada vez m\u00e1s su nerviosismo le dice que se alegra por la noticia (mientras piensa para sus adentros en lo bien que les va la vida\u00a0a aquellos que cambiaron de bando en el \u00faltimo momento) y, bruscamente, se despide y avanza hacia la fuente. Frente a \u00e9l est\u00e1 ese \u201camigo\u201d, el se\u00f1or Hidalgo. Era la segunda vez que se ve\u00edan. La primera fue cuando los presentaron, en una reuni\u00f3n a puerta cerrada. Los compa\u00f1eros dijeron que era la persona ideal para cuidar de su cuaderno de tapas marrones; que era el \u00fanico que, por sus contactos en el gobierno de la ciudad, podr\u00eda tenerlo a buen recaudo hasta el momento que su contenido pudiese hacerse p\u00fablico. Evidentemente Antonio Lozano no se fiaba del todo de este personaje que se mov\u00eda por los c\u00edrculos clandestinos al tiempo que almorzaba en casa del jefe de la guardia armada, pero qu\u00e9 pod\u00eda hacer. Deb\u00eda fiarse de este misterioso personaje. Le salud\u00f3 con un simple \u201chola\u201d; no era lugar para consignas republicanas ni saludos contra el r\u00e9gimen. Miguel Hidalgo le sonri\u00f3 y dio un paso hacia \u00e9l. Al mismo tiempo sucedieron tres cosas: cuatro guardias armados surgieron de detr\u00e1s de la fuente y otros dos avanzaron por detr\u00e1s de Antonio; alguien, a lo lejos<strong> grit\u00f3 \u00a1agua!; y la tierra tembl\u00f3 <\/strong>y una franja se abri\u00f3 frente al at\u00f3nito Antonio Lozano. De ella comenz\u00f3 a fluir agua. Antonio Lozano hijo, admira la nueva fuente de Puerta Real. Y admira tambi\u00e9n a quienes se sientan en los bancos y recorren la calle, ajenos a los sentimientos que en \u00e9l despierta. Hace 58 a\u00f1os exactos, esta calle era un infierno; un infierno de agua. \u00c9l no lo vio, pero recuerda las fotos que public\u00f3 el diario Ideal al d\u00eda siguiente. Su mente, como cada 13 de septiembre, le devuelve a su infancia y a c\u00f3mo buscaba a su padre en esas fotos mientras su madre lloraba al fondo de la habitaci\u00f3n. Nunca logr\u00f3 verle en las fotos, ni reconoci\u00f3 a su padre en el cad\u00e1ver azulado e hinchado que tuvo que velar durante tres d\u00edas.<\/p>\n<p>Perdido en estos pensamientos, avanza de forma casi mec\u00e1nica hacia la fuente y deposita su ramo de flores. <strong>Prometi\u00f3 a su madre,<\/strong> cuando a \u00e9sta ya no le quedaban fuerzas para hacerlo, que seguir\u00eda llevando <strong>el mismo ramo cada a\u00f1o <\/strong>al lugar en el que su padre muri\u00f3. Nunca se pregunt\u00f3 por qu\u00e9 deb\u00edan ser<strong> lilas, rosas rojas y rosas amarillas<\/strong>. Su madre dec\u00eda que eran las flores favoritas de su padre, y eso era suficiente.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-70\" title=\"Agua\" src=\"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/\/imagen-1.png\" alt=\"Agua\" width=\"442\" height=\"374\" srcset=\"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/imagen-1.png 442w, http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/imagen-1-300x253.png 300w\" sizes=\"(max-width: 442px) 100vw, 442px\" \/><\/p>\n<p>Al levantar la cabeza su mirada se cruza con la de un anciano que, sentado en un banco a su derecha, le mira sonriente. Va vestido con un ra\u00eddo abrigo marr\u00f3n y sujeta en sus manos un cuaderno marr\u00f3n tambi\u00e9n, y muy deteriorado. Se miran el uno al otro, explor\u00e1ndose. Es en ese momento cuando la cabeza de Antonio Lozano hijo se pone a funcionar. No es la primera vez que ve al anciano.<br \/>\nHace a\u00f1os que coincide siempre con \u00e9l los 13 de septiembre. Siempre le observa desde el mismo banco. Pero no es s\u00f3lo eso. Es el cuaderno. Recuerda haber visto ese cuaderno antes. Era el que su padre siempre llevaba consigo, no hay duda. Est\u00e1 estropeado por el tiempo y las p\u00e1ginas amarillentas, pero reconoce las cubiertas.<br \/>\n\u00bfDe d\u00f3nde habr\u00e1 sacado ese hombre el cuaderno? \u00bfY qu\u00e9 contendr\u00e1? Antonio Lozano hijo recuerda a su padre copiando cada noche una serie de nombres de un papel arrugado al cuaderno. Cada noche un nuevo papel arrugado. Antonio Lozano recuerda lo nervioso que estaba su padre aquel 13 de septiembre de 1951, y como <strong>trataba de ocultar el cuaderno<\/strong> bajo su abrigo. Antonio Lozano no recuerda los ojos de su padre, pero s\u00ed ese cuaderno que el anciano guarda entre sus brazos. Debe hablar con \u00e9l, debe ver el contenido del cuaderno.<\/p>\n<p>Comienza a andar, pero en ese momento suceden tres cosas: Un grupo de polic\u00edas municipales aparecen por la plaza; alguien grita \u00a1agua!; y todos los inmigrantes recogen sus fardos a toda prisa y salen corriendo calle arriba, cruz\u00e1ndose entre el anciano y \u00e9l.<\/p>\n<p>Cuando la mara\u00f1a de personas ha pasado, el anciano ya no est\u00e1. Pero el cuaderno reposa sobre el banco. Antonio Lozano lo recoge, mientras busca in\u00fatilmente al viejo. Abre las p\u00e1ginas del cuaderno y empieza a leer. <strong>Se trata\u00a0de una lista interminable de nombres<\/strong>, fechas e indicaciones. Cada nombre lleva a su lado una fecha y una indicaci\u00f3n rudimentaria (treinta y tres pasos\u00a0tras el pino mayor; a 300 metros del embalse\u2026). As\u00ed p\u00e1ginas y p\u00e1ginas. Al final, un peque\u00f1o recorte del diario El Ideal, del 16 de octubre de 2008. El art\u00edculo se titula \u201cEn\u00a0Granada hubo m\u00e1s de 5.000 desaparecidos entre 1936 y 1951\u201d.<\/p>\n<p>El 13 de septiembre de 1951 Antonio Lozano tuvo la oportunidad de morir. Traicionado justo cuando cre\u00eda que su sue\u00f1o estaba a punto de cumplirse; cuando cre\u00eda que la lista que hab\u00eda redactado durante estos a\u00f1os iba a ser puesta a salvo por fin. Miguel Hidalgo le traicion\u00f3 y le vendi\u00f3 a la guardia armada junto con el resto de sus colaboradores. Quiso la casualidad que justo en el momento en que iban a detenerle por disidente, al r\u00edo Darro le diese por desbordarse y al abovedado de Puerta Real por desplomarse e inundarse. Quiso la casualidad que todos viesen tambi\u00e9n como <strong>la marea de agua le daba en plena cara y lo arrastraba<\/strong>. Esa misma marea hizo justicia y acab\u00f3 tambi\u00e9n con la vida del se\u00f1or Hidalgo.<\/p>\n<p>El 13 de septiembre de 2009 Antonio Lozano hijo ha recibido la herencia de su padre. <strong>Una lista<\/strong> con todos los desaparecidos en la provincia de Granada entre 1936 y la fecha de la muerte de su padre. Una lista <strong>con 5.048 nombres<\/strong> y las indicaciones para localizar sus restos.<\/p>\n<p>El 14 de septiembre de 1951 amaneci\u00f3 oscuro. AntonioLozano, empapado todav\u00eda, sali\u00f3 de casa de Don Ferm\u00edn, el \u00fanico en que pod\u00eda confiar. Hab\u00eda decidido morir, pues su tapadera hab\u00eda sido descubierta. Dej\u00f3 encargado a Don Ferm\u00edn que informase a su mujer de que actuase como si hubiese muerto de verdad, pues para el mundo hab\u00eda muerto y era mejor as\u00ed. <strong>Apunt\u00f3 un \u00faltimo nombre<\/strong> en la lista, el que figuraba en el cuerpo al que hab\u00eda quitado el abrigo marr\u00f3n y al que hab\u00eda cambiado la cartera por la suya y se lanz\u00f3 a la calle, a esperar el momento en que la lista pudiese hacerse p\u00fablica.<\/p>\n<p>El 14 de septiembre de 2009, Antonio Lozano hijo entreg\u00f3 el viejo cuaderno marr\u00f3n en las oficinas del ayuntamiento, cumpliendo por fin la misi\u00f3n de su padre. Volvi\u00f3 a casa, bes\u00f3 a su mujer y lament\u00f3 aquel grito de agua que le impidi\u00f3 reunirse de nuevo con su padre. Al coger el peri\u00f3dico, llor\u00f3 con la noticia de <strong>la muerte de un indigente ahogado en el Darro<\/strong>, vestido con traje y abrigo marrones.<br \/>\n<em>**Ra\u00fal Gonz\u00e1lez<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>En los cuentos, y en la ficci\u00f3n, Puerta Real ha sido durante d\u00e9cadas el centro de la vida de Granada. En tu relato, Ra\u00fal, el Darro, bajo las b\u00f3vedas que cierran su cauce, se transfigura en protagonista de la ciudad, como si bajo los adoquines de las calles palpitara el latido, y la ciudad se dilatara sobre sus aguas. Ese r\u00edo, que nace en la Fuente de la Teja, en la Sierra de la Alfaguara, daba oro en tiempos, de ah\u00ed su nombre Dauro, y en tiempos en sus orillas se ve\u00eda a la gente cribando la arena en busca de peque\u00f1as pepitas que luego vend\u00edan al peso para sacarse un jornal. Jose\u00edco Poyatos, un vecino que habitaba en el Camino del Monte, y que en muchas ocasiones encontr\u00f3 oro en las aguas del r\u00edo Darro, nos refiri\u00f3 una vez la historia del revent\u00f3n del embovedado que t\u00fa has narrado en este blog. A \u00e9l le temblaban las manos mientras hac\u00eda aspavientos en el transcurso del relato. En Granada ese fue un acontecimiento hist\u00f3rico, un pasaje que ha quedado en la memoria de los habitantes de la ciudad, y en los libros impresos. Y en las leyendas orales que pasan de unos a otros, de voz en voz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<blockquote><p><strong>Es<\/strong> el 13 de septiembre de 1951. Antonio Lozano, sin saber que va a morir dentro de unas horas, se arregla apresuradamente, nervioso, besa a sus hijos y sale por la puerta. En sus manos lleva un viejo cuaderno de tapas duras, marr\u00f3n.<br \/>\nEs el 13 de septiembre de 2009. Antonio Lozano hijo, sin saber que su vida estar\u00e1 a punto de cambiar dentro de unas horas, se arregla sin prisas, dej\u00e1ndose llevar por la zozobra. Besa sus hijos y sale por la puerta. Es sus manos lleva el mismo ramo de flores que cada a\u00f1o, multicolor.<\/p>\n<p><strong>Antonio<\/strong> Lozano hab\u00eda sido siempre un hombre discreto. Dec\u00edan que no se interesaba por la pol\u00edtica, que amaba a su mujer y que el mejor regalo que le trajo el mundo eran sus hijos. Ten\u00eda una profesi\u00f3n <strong>humilde, impresor,<\/strong> a la que se dedicaba en cuerpo y alma. Si hubiese alguien capaz de hablar mal de \u00e9l, podr\u00eda haber dicho que pasaba demasiado tiempo all\u00ed dentro cuando pod\u00eda haber estado junto a su familia. Pero nadie era capaz de decir algo malo sobre \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[29,28,19,27,126],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/60"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=60"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/60\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":75,"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/60\/revisions\/75"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=60"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=60"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=60"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}