{"id":44,"date":"2009-05-04T23:17:32","date_gmt":"2009-05-04T21:17:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/?p=44"},"modified":"2009-08-13T23:48:10","modified_gmt":"2009-08-13T21:48:10","slug":"la-puerta-real-de-espana","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/?p=44","title":{"rendered":"La Puerta Real de Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<blockquote><p><strong>\u00abNi puerta, ni real; sobran coches y motos pero queda un r\u00edo secreto en sus entra\u00f1as y un granado medio asfixiado que grita en el centro pidiendo socorro.<\/strong><\/p>\n<p><strong>F<\/strong>ue ayer la Puerta Real que se levant\u00f3 para que por ella entrara Felipe IV en 1624, ese rey heredero del Imperio de los Austrias que por poco nos busca la ruina con tanta guerra. Del recuerdo que suena a guerras s\u00f3lo queda m\u00e1s abajo la simp\u00e1tica Fuente de la Batallas.<br \/>\nHoy es la \u201cPuertarr\u00e1s\u201d de los grana\u00ednos, coraz\u00f3n de la ciudad, su centro comercial, mercadillo de monedas y sellos, mantas por los suelos, expositor de libros, altavoz de justas reivindicaciones y concentraci\u00f3n de jubilados.<br \/>\nCuando rastreo en mi memoria <strong>escenas en blanco y negro<\/strong> que se me grabaron con cierta nitidez, me encuentro con aquel desastre del pavimento por <strong>el revent\u00f3n violento del r\u00edo<\/strong> en el a\u00f1o 51, harto ya de ir bajo tierra. Fue como un v\u00f3mito de protesta por su injusta prisi\u00f3n, por eso se arm\u00f3 de ramas, palos y agua y, gritando por las alcantarillas, se manifest\u00f3 en pleno centro de la villa, donde mejor se hac\u00eda o\u00edr, como para que se enteraran todos.<\/p>\n<p><strong>\u00c9l quer\u00eda lucir sus aguas <\/strong>y pasearse por el tont\u00f3dromo como cualquier hijo de vecino, pero la ciudad no lo permiti\u00f3; por eso, como al ni\u00f1o no deseado, ni lo lav\u00f3, ni le quit\u00f3 los gatos, ni se atrevi\u00f3 a ense\u00f1arlo, tap\u00e1ndolo como cruelmente se hac\u00eda antes con los deformes. No conozco ciudad alguna que se averg\u00fcence de sus r\u00edos; y a\u00fan ahora, hay noches que lo sue\u00f1o bajando para encontrarse con su hermano Genil, limpias<br \/>\nsus aguas y aseado el cauce, en perfecto estado de revista, incoloro, inodoro, pero con sabor.  Un sue\u00f1o, claro.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><strong>El d\u00eda del Guardia <\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><br \/>\nOtra curiosa foto que se mantiene en mi retina es la que ten\u00eda lugar en el llamado \u201cD\u00eda del Guardia\u201d, cuando en ese punto tan c\u00e9ntrico se instalaba el puesto de recogida de regalos que cada 1\u00ba de enero, como un <strong>aguinaldo generoso,<\/strong> le tributaba la ciudad a los guardias de la circulaci\u00f3n; aqu\u00e9llos de chaqueta y casco blanco que supl\u00edan con su pito y se\u00f1ales manuales al todav\u00eda desconocido sem\u00e1foro. Verlos regulando el tr\u00e1fico con sus brazos<br \/>\nen forma de 4 y con sus impecables guantes blancos era una de las distracciones preferidas de ni\u00f1os y jubilados. Guardias que tuvieron su d\u00eda y que los ciudadanos agradec\u00edan llevando <strong>pollos, pavos y hasta una ternera<\/strong>. Lo que ya no recuerdo bien es si el reparto final era equitativo, si a todos los guardias les llegaba de todo y si alguno de aquellos generosos conductores, al tiempo que dejaba el obsequio, susurrar\u00eda al o\u00eddo del agente eso de \u201cqu\u00e9date con mi cara y me quitas la multa luego\u201d.<br \/>\nEran a\u00f1os dif\u00edciles, de pagas escasas y se agradec\u00edan obsequios, propinas y lo dem\u00e1s.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\">\n<dl id=\"attachment_46\" class=\"wp-caption alignnone\" style=\"width: 364px;\">\n<dt class=\"wp-caption-dt\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-46 \" title=\"Lectora\" src=\"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/\/imagen-5.png\" alt=\"  El protagonista es Federigo de los Alberighi, un joven y cort\u00e9s doncel de la nobleza Toscana del siglo  XIV. Y su amada es Do\u00f1a Juana, tenida por la m\u00e1s hermosa se\u00f1ora de Florencia. \" width=\"354\" height=\"303\" srcset=\"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/imagen-5.png 442w, http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/imagen-5-300x257.png 300w\" sizes=\"(max-width: 354px) 100vw, 354px\" \/><\/dt>\n<\/dl>\n<\/div>\n<p><strong>Cinco esquinas <\/strong><\/p>\n<p>Puerta Real, periscopio abierto a los cinco vientos como la palma de la mano y sus cinco dedos: Reyes Cat\u00f3licos con sus antiguas esquinas de Costales y los Olmedos, cord\u00f3n umbilical que la une a la <strong>ciudad vieja<\/strong> por la que fue Ribera de los Curtidores, cuando el r\u00edo bajaba descubierto jugueteando con <strong>puentes<\/strong> de nombres tan a\u00f1ejos: el de los Le\u00f1adores, el de la Galliner\u00eda, el <strong>del Carb\u00f3n<\/strong> y el de <strong>los Curtidores<\/strong>; ya ni las gallinas ponen aquellos huevos, ni el carb\u00f3n calienta, ni conozco a ning\u00fan le\u00f1ador y apenas s\u00e9 lo que es un curtidor. Calle con sabor de soportales y recuerdos literarios, empezaba en Correos con\u00a0el letrero de Ganivet y terminaba con el inolvidable teatro Cervantes. Otra se abr\u00eda en el Hotel Victoria junto al Brieva de toda la vida y frente a los antiguos billares Granada, y se\u00a0met\u00eda hacia la vega, saludando a las monjas de San Ant\u00f3n, qued\u00e1ndose en el cine Aliatar, o se \u201carrecog\u00eda\u201d perdi\u00e9ndose por las huertas de la Redonda, pero eso era ya el fin del<br \/>\nmundo.<\/p>\n<p>Desde Costales y el Suizo, muy cerca de donde un d\u00eda estuvo el Corral de Comedias, se llegaba a la Trinidad, haciendo estaci\u00f3n de penitencia en la desaparecida iglesia\u00a0de la Magdalena; pero para \u201candurrear\u201d por esta calle de Mesones, nombre antiguo contra el que no pudo el Poeta Zorrilla, era aconsejable ir con dinerillo.<\/p>\n<p>El quinto dedo de la mano era la Acera del Casino, abierta a la Fuente de las Batallas y al Embovedado desde 1866, con las torres de las Angustias recortadas en la nieve del Veleta; a la izquierda, en el Isabel la Cat\u00f3lica, estaba el casino donde los gordos se quedaban flacos con bastante rapidez. Al lado, en el Centro Art\u00edstico, quiero recordar un hermoso escaparate a modo de gran pecera donde se exhib\u00edan enormes sillones casposos con se\u00f1orones a juego, apoltronados all\u00ed tanto para mirar como para ser mirados.<\/p>\n<p>Puerta Real y Acera del Casino, escenario de operaciones de aquellos fot\u00f3grafos callejeros que inmortalizaron a media Granada con sus especiales c\u00e1maras \u201cdigitales\u201d; al menos yo los ve\u00eda disparar accionando sus Kodaks o sus Verlisas con los dedos. Milagro sea que no haya en todas las casas una vieja foto junto a las Batallas y con el Aeroclub de fondo. Pero si no la encuentras, vete al vecino Torres Molina que nos tiene a todos.<\/p>\n<p>Hoy <strong>ya no hay puerta, ni es real<\/strong>; sobran coches y motos; <strong>queda un r\u00edo secreto en sus entra\u00f1as<\/strong> y un granado medio asfixiado que grita pidiendo socorro. Pero mantiene el aire de a\u00f1ejo sabor popular cuando sirve de expositor de ferias artesanales, de libros a buen precio, de vendedores de todo un poco, de mimos est\u00e1ticos y de m\u00fasicos callejeros.\u00bb<br \/>\n<em>**Jos\u00e9 Luis Delgado<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>En esos vol\u00famenes que llenan los puestos de la Feria del Libro, en Puerta Real, nos queda tambi\u00e9n la memoria de las ciudades, la memoria de las plazas y de los r\u00edos embovedados, la memoria de sus\u00a0gentes y de los hechos hist\u00f3ricos. Unas personas dan paso a otras, como unos edificios se derriban para construir otros. Un granado ocupa hoy el lugar que un d\u00eda dio vida a un naranjo. Los tilos, Jos\u00e9\u00a0Luis, y los casta\u00f1os de indias, y las acacias, y las calles, y las plazas, conforman ese lugar paradigm\u00e1tico que en Granada es Puerta Real, donde se suceden historias reales y relatos imaginados. \u00bfAlguien se ha preguntado alguna vez en cuantos libros aparece el nombre de\u00a0Puerta Real?<\/p>\n<p>Hay ciudades que enamoran a la literatura, y hay personajes que cautivan a los escritores. Quiz\u00e1 por eso Par\u00eds, Venecia o Nueva York tienen su propio fondo literario, su propia librer\u00eda. Y as\u00ed como Nueva York alberg\u00f3 grandes tramas del cine negro, Par\u00eds reuni\u00f3 en sus\u00a0calles a los artistas y escritores vanguardistas, o Londres, con sus brumas y su g\u00e9lida fisonom\u00eda, fue objeto de atenci\u00f3n de la literatura detectivesca, Granada concit\u00f3 a los escritores rom\u00e1nticos y<br \/>\nenarbol\u00f3 su propia leyenda entre la realidad y la ficci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abNi puerta, ni real; sobran coches y motos pero queda un r\u00edo secreto en sus entra\u00f1as y un granado medio asfixiado que grita en el centro pidiendo socorro. 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