{"id":152,"date":"2009-06-11T23:54:59","date_gmt":"2009-06-11T21:54:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/?p=152"},"modified":"2009-10-06T00:33:52","modified_gmt":"2009-10-05T22:33:52","slug":"la-amante-veneciana-de-gutenberg","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/?p=152","title":{"rendered":"La amante veneciana de Gutenberg"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>Hoy te quiero contar la historia de una mujer italiana que se llamaba como t\u00fa. Unos dicen que es leyenda, otros directamente que mentira, pero te puedo asegurar que si no es por ella, lo mismo hoy segu\u00edamos haciendo los libros, uno a uno, escribi\u00e9ndolos a mano.<\/p>\n<p>Su nombre era <strong>Lauretta<\/strong>, que en Italia <strong>es como te llamar\u00edas t\u00fa, querida Laura,<\/strong> y hacia 1430 era la amante en la ciudad de Estrasburgo de Johannes Gutenberg, un alem\u00e1n al que todos tienen por el iniciador de la imprenta, ese arte con el que durante 500 a\u00f1os se han hecho muchos, pero que muchos libros como \u00e9ste.<\/p>\n<p>Como te digo, esta Lauretta, adem\u00e1s de caricias, besos y, sobre todo, comprensi\u00f3n, le hizo entrega a su amante<br \/>\nde una cosa que termin\u00f3 cambiando el curso de la historia. Cuando m\u00e1s atascado estaba en sus primeras investigaciones sobre un mecanismo para hacer libros como los que hac\u00edan los escribas, pero de otra forma, y andaba cogiendo ideas de aqu\u00ed y de all\u00ed para poner en pr\u00e1ctica lo que su imaginaci\u00f3n coc\u00eda, Lauretta, a la vuelta de un viaje a casa de su madre, le trajo <strong>un cajoncito de madera<\/strong> lleno de unos cuadraditos de metal, estos ten\u00edan en uno de sus extremos grabados unos dibujos incomprensibles para ellos, pero <strong>que dej\u00f3 a Gutenberg<\/strong> ensimismado y a partir de ese momento ya no estuvo ni para nadie, ni para nada, durante la primavera y buena parte de aquel verano. Bueno, para Lauretta s\u00ed, quien sin saberlo le hab\u00eda dado a nuestro inventor la clave para hacer prosperar su idea.<!--more--><\/p>\n<p>Y te preguntar\u00e1s \u00bfD\u00f3nde hab\u00eda conseguido Lauretta este cajoncito con letras chinas de imprenta hechas de metal? Pues ver\u00e1s, adem\u00e1s de la historia de Gutenberg, todos conocemos las incre\u00edbles peripecias de Marco Polomadera en China gracias a que las dej\u00f3 recogidas en su \u201cLibro de las Maravillas\u201d, lo que casi nadie sabe es que adem\u00e1s de<br \/>\ncon su padre y su t\u00edo, Marco cont\u00f3 con la ayuda de una docena de sirvientes, y mira t\u00fa por d\u00f3nde, entre ellos se<br \/>\nencontraba <strong>el abuelo de la amante <\/strong>de nuestro impresor, <strong>Callisto Liciano<\/strong>, \u00e9l fue uno de los venecianos que en 1275 pudo ver con sus propios ojos la corte del Gran Khan. La corte no, m\u00e1s bien la calle. Como sirviente que era pudo conocer unos lugares y unos oficios a los que su se\u00f1or ni se acerc\u00f3, ni le interesaron y que, por supuesto, nunca aparecieron recogidos entre las maravillas descritas en su libro.<\/p>\n<p>En el verano de 1282, Genghis Khan les encomend\u00f3 a los Polo una delicada embajada a los reinos del norte, a la<br \/>\nciudad de Song-do, capital de lo que hab\u00eda sido el reino de Goryeo. <strong>All\u00ed Callisto<\/strong>, paseando entre sus callejuelas,<br \/>\n<strong> descubri\u00f3<\/strong> un lugar donde unos artesanos se afanaban fundiendo <strong>peque\u00f1os bloquecitos de metal <\/strong>que \u00e9l tom\u00f3 por alg\u00fan tipo de adorno para las espadas. Ante la curiosidad mostrada por la comitiva de extranjeros, aquellas gentes le entregaron a cada uno de ellos un cajoncito con tipos que acababan de fundir.<\/p>\n<p>Es curioso, querida Laura, que doscientos a\u00f1os antes de que a Gutenberg se le ocurriera la brillante idea de fundir letras en metal, el abuelo de su amante recibiera un regalo que \u00e9l tom\u00f3 como una guarnici\u00f3n para las espadas  y que como tal se trajo de vuelta de su viaje y lo mejor de todo, lo conserv\u00f3 en su casa como algo muy especial sin saber realmente para qu\u00e9 serv\u00eda, hasta que Lauretta viendo que se parec\u00edan mucho a las piececitas de madera que su amante manoseaba continuamente en su taller pens\u00f3, que a lo mejor a \u00e9l le pod\u00edan servir. **<em>Francisco de Paula Mart\u00ednez Vela<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>A Gutenberg lo cautiv\u00f3 Lauretta. Y yo, Francisco, me he dejado llevar por tu relato, imaginando al amante alem\u00e1n a quien la historia ha otorgado el privilegio de ser el inventor de la imprenta. All\u00ed, en Estrasburgo, junto al Rhin, Johannes Gutenberg cambi\u00f3 el curso de la historia de Occidente, aunque mucho antes, en China, la imprenta, como dices, fuera ya una realidad.<\/p>\n<p>As\u00ed como en \u201cEl libro de las maravillas del mundo\u201d Marco Polo describe lo que descubri\u00f3 en sus viajes, cada historia, y acaso cada libro, podr\u00edan encerrar un misterio jam\u00e1s desvelado. Ahora, en este blog, t\u00fa has revelado el gran secreto de Lauretta y Gutemberg; el gran secreto por el que cambi\u00f3 el curso de la historia. Y el comienzo de una nueva era, pues con Gutenberg, a partir de 1500, los libros comenzaron a imprimirse en Europa, donde los textos repetidos afanosamente por copistas, dieron paso al papel impreso con tinta. Era el comienzo de una nueva era.<br \/>\nAhora tus palabras est\u00e1n colgadas en mi blog.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-153\" title=\"imagen-61\" src=\"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/\/imagen-61.png\" alt=\"imagen-61\" width=\"350\" height=\"503\" srcset=\"http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/imagen-61.png 437w, http:\/\/www.editorialtleo.com\/blog\/wp-content\/uploads\/imagen-61-208x300.png 208w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy te quiero contar la historia de una mujer italiana que se llamaba como t\u00fa. Unos dicen que es leyenda, otros directamente que mentira, pero te puedo asegurar que si no es por ella, lo mismo hoy segu\u00edamos haciendo los libros, uno a uno, escribi\u00e9ndolos a mano. 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